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La ética de… The Closer

De las grandes ganadoras de los Globos de Oro del año pasado –Doctor House, Anatomía de Grey– nos quedaba por comentar la magnífica The Closer. Una investigadora que no ha contado en España con el favor del público, aunque no así en los Estados Unidos. Los matices del personaje que se pierden con el doblaje demasiado plano, y la malísima traducción, no han ayudado.

Tampoco la promoción de la Cuatro, que no se sabe muy bien a cuento de qué, la anunciaba como la doctora House de la policía de Los Ángeles o algo por el estilo, con la frase: “sacará lo peor de ti”. ¡Qué lema si lo agarra Pepiño Blanco al inicio de la campaña! La subjefa Johnson, magistralmente encarnada por la actriz Kyra Sedgwick, no tiene el perfil límite del médico del bastón. Ni apela a ningún instinto básico: lo más parecido que tiene con Julia Roberts –interpretaron a dos hermanas en la película “Algo de que hablar” (1995)–, es el tamaño de la boca. No es borde con sus subordinados, ni se mueve en el filo de la legalidad.

La actriz despliega un amplio abanico de registros, y se agradece una serie en la que importan los personajes –llenos de matices y muy reales– y la moral de las historias, no el despliegue de medios técnicos y efectos especiales.

La dura frágil

Un pelín histriónica, esta sureña algo catetilla en sus formas –acertar con el carmín no es lo suyo, la verdad– tiene claro que las riendas de su vida y profesión no las ha de llevar nadie más que ella. La pierden el dulce y el chocolate. Viene de un fracaso matrimonial que le ha dejado una huella dolorosa que le cuesta superar. No lo proclama, pero se le escapa en el momento más inesperado: “si me gustara que me llamaran puta a la cara, seguiría casada”.

Para completar el perfil, Brenda confía en su capacidad profesional, pero la huella dolorosa de los fracasos amorosos le impide esperar del todo su victoria personal. Le cuesta admitir que el agente especial Fritz Howard quiera casarse con ella.

Decía el maestro Chesterton a propósito de las novelas, que una buena nos decía la verdad de su protagonista, pero que una mala nos decía la verdad sobre su autor. Esta serie pertenece a las primeras, sin duda. El título –The Closer– nos invita a pensar en alguien duro, correoso, difícil de convencer… Brenda Johnson tiene otra apariencia. Es una detective frágil, delgada, algo atacada de los nervios.